En la sesión de hoy, hemos visto un documental sobre la obsolescencia programada.
Por una parte, definen la obsolescencia programada como el deseo del consumidor por obtener algo nuevo, siempre mejor de lo que tiene. Esto no es actual, sino que viene desde hace tiempo cuando en los años 20 los fabricantes empezaron a acortar la vida de sus productos para que los consumidores compraran más debido a que se rompían antes. La primera víctima de la obsolescencia programada fue la bombilla, tras el invento de Thomas Edison con su bombilla que duraba mucho tiempo encendida, se impuso un cárter, una norma que decía que una bombilla solo podía durar 1000 horas. Todos los fabricantes debían atenerse a dicha norma, ya que sino eran perseguidos y multados.
Con la producción en masa de productos, la economía se aceleró ya que era más fácil fabricar los productos y por lo tanto, los consumidores los tenían más a su alcance. Esto hizo que la gente comenzara a comprar por diversión y no por necesidad. Pero la economía se frenó en seco a raíz de la Depresión en Estados Unidos. Ante esta situación, la obsolescencia programada fue desapareciendo.
Sin embargo, en los años 50, resurgió con la intención de seducir al consumidor a que deseara el producto y lo comprara. Para ello, ponían más hincapié en el diseño y el marketing, para que el consumidor eligiera el producto de último modelo. Esta ideología asentó las bases de la sociedad consumista actual.
Por otro lado, a los diseñadores actuales ya se les inculca la obsolescencia programada y les enseñan a crear productos con una determinada duración de vida. Actualmente, cuando alguien crea algo con más duración, no a todos le sienta bien, ya que los empresarios pierden dinero y los trabajadores tienen miedo a perder su puesto de trabajo.
Actualmente, los residuos electrónicos que ya no quieren en los países desarrollados, se envían a países subdesarrollados, como por ejemplo Ghana. En un principio, se llevan allí para venderlos repararlos, pero la realidad es la contraria, ya que en dichos países los residuos se acumulan y únicamente sirven para que los niños rebusquen en ellos metales que puedan vender posteriormente. Pero la venta de dichos metales no compensa la gran contaminación que ahí por culpa de esos residuos.
En mi opinión, este documental me ha abierto más los ojos acerca del consumo actualmente. Nosotros no nos damos cuenta de nuestras acciones, pero en realidad todos somos víctimas de la obsolescencia programada, aunque no podamos hacer nada al respecto. Creo que se debería premiar a aquellos fabricantes que realicen productos más duraderos, aunque en ocasiones dichos productos son más caros. Por otro lado, creo que deberíamos concienciarnos de que no podemos depositar en los países subdesarrollados todo lo que nosotros no queremos, sino que debemos aprender a reparar los objetos o reutilizarlos en caso de que aún funcionen, ya que de esta forma también estaríamos beneficiando a la naturaleza en general.
Por otro lado, he podido saber que a los fabricantes de productos ya se les enseña a diseñar sus productos poniéndoles una "fecha de caducidad". Esto no lo sabía, y creo que eso no se debería enseñar en una carrera, ya que creo que no es la mejor manera de enseñar a los jóvenes a diseñar un producto. Considero, que se les debería enseñar a diseñar un producto que fuera muy duradero y premiar su duración y no al revés que es como está siendo actualmente.
Para acabar, me quedo con una de las oraciones que creo define a la sociedad actualmente:
"El mundo es suficientemente grande para la satisfacción de unos pero muy pequeño para los avariciosos."
